La situación política despues de las elecciones del '20


*Fallece Don José Celso Barbosa
*El Partido Unión de Puerto Rico opta por una nueva orientación [desecha la independencia]
*Se funda la Alianza Puertorriqueña
*Martínez Nadal se pronuncia en contra de la Alianza
*Se funda el Partido Republicano Puro
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Fallece Don José Celso Barbosa







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El Partido Unión de Puerto Rico opta por una nueva orientación [desecha la independencia]

Publicado en el Boletín Histórico de Puerto Rico, Vol. VI, pags. 361362.

La Unión de Puerto Rico, reunida en Asamblea Extraordinaria el 11 de febrero de 1922, acuerda el siguiente programa como su Declaración de Principios Políticos.

   Que habiendo sido siempre el ideal supremo de la Unión —como el ce todos los pueblos dignos a través de la Historia— la fundación de una Patria. Libre, dueña de sus destinos para el presente y para el futuro;

   Y siendo altamente deseable que, para el mejor aseguramiento de esa libertad de nuestra Patria, exista entre ella y el pueblo de los Estados Unidos de América una noble Asociación de carácter permanente e indestructible, las ventajas y conveniencias de la cual pueden deducirse por la que se han derivado para ambos pueblos de su mera convivencia durante veintitrés años; y la cual Asociación haría sentir sus efectos saludables mas allá de los limites territoriales de Puerto Rico y de los Estados Unidos, porque mas allá de esos limites la dicha Asociación avivaría muchas esperanzas y desvanecería muchos temores;

   Resuelvase por la Unión de Puerto Rico reunida en Asamblea Soberana: que la creación en Puerto Rico de un Estado, Pueblo o Comunidad, que sea Libre y que este Asociado a los Estados Unidos de América, es el desiderátum de las aspiraciones de los puertorriqueños, y revolverá de una manera honrosa, satisfactoria, y definitiva el problema —pendiente aun de solución— de cuales han de ser las relaciones entre ambos pueblos;

   En tal virtud: la Asamblea declara que la creación de Libre Estado Asocia­do de Puerto Rico es desde hoy el Programa de la Unión de Puerto Rico, y que a la conversión de ese Programa en realidad viva consagrara desde hoy sus redoblados esfuerzos el glorioso Partido que fundaron en hora solemne procerés inmortales de nuestra Patria y sigue siendo el llamado a crear en ella una obra, como ellos, inmortal.

   (Firmados) Francisco de Paula Acuña, Antonio R. Barceló, Cayetano Coll Cuchi, Juan Hernández López, Alfonso Lastra Charriez, Eduardo Giorgetti, José G. Torres, Manuel Benitez Flores, Miguel Guerra Mondragón, Martín Travieso, José J. Benitez, Rafael Cuevas Zequeira, José de Jesús Tizol, Guillermo Estéves, Leopoldo Figueroa, Manuel Camuñas, Manuel A. Martínez Davila, Geronimo Cautino, Celestino Iriarte, Jr., José Coll Vidal, Mariano Abril, E. Fernandez Garriga, Rafael Rivera Zayas, José E. Benedicto, Herminio Miranda, José López, Celedonio Carbonell, E. López Cruz, Agustín Díaz, Dr. O. Jordan, L. Muilorales, N. M. Santini, Enrique Vidal, G. Jiménez Sicardo, Tomas Lamela, :I Balseiro, Jesús Benitez Castaño.


Se funda la Alianza Puertorriqueña

Manifiesto dirigido al Pueblo de Puerto Rico por los Presidentes del Partido
Unión de Puerto Rico (Antonio R. Barceló) y del Partido Republicano (José
Tous Soto) a su retorno de Washington proponiendo la suspension de hostili--
dades entre los partidos políticos de la Isla.

Publicado en La Correspondencia de Puerto Rico el 6 de marzo de 1924

AL PUEBLO DE PUERTO RICO

   Al retornar a la Isla, después de cumplida la misión que nos encomendara la Legislatura, es nuestro deber y también nuestro deseo comunicar al país las impresiones que hemos recogido y las fundadas esperanzas que abrigamos para el futuro de nuestro pueblo.

   El Presidente de los Estados Unidos, el Secretario de la Guerra, los altos funcionarios del Negociado de Asuntos Insulares, los Senadores y Representantes que se sientan en los comités encargados en ambas Cámaras nacionales de los asuntos de Puerto Rico, y todos los hombres dirigentes de la opinión pública en Estados Unidos, están favorablemente impresionados a favor & Puerto Rico y dispuestos a poner en manos de los puertorriqueños el control y la responsabilidad de sus propios intereses y de su propio gobierno. Nuestras peticiones hán sido bien acogidas, se nos ha oído atentamente y se nos ha dicho que son justas y merecidas. Los comités del Senado y de la Cámara tienen bajo consagración los proyectos enmendando la Carta Orgánica, y en breve rendirán sus dictámenes. Todo nos induce a pensar que estos han de ser favorables a las aspiraciones del país y, por tanto, que en las elecciones de 1921 los ciudadanos de Puerto Rico elegirán por sufragio del pueblo el Supremo Ejecutivo de la Isla, y todos los Jefes de departamentos serán seleccionados por el Gobernador, con el consentimiento del Senado Insular. La importancia de este avance y su inmensa trascendencia no pueden pasar inadvertidos pan ninguno de nuestros compatriotas.

   A la solución inmediata de nuestro problema político, hemos dedicado todos nuestros esfuerzos, dejando a un lado, de momento, otras reformas necesarias en nuestra Carta Orgánica que son de menos urgencia que la enunciada.

   Hemos gestionado también, y tenemos confianza en el éxito de nuestras gestiones, la extensión a Puerto Rico de varias leyes federales, tales como el de educación vocacional, la de caminos, créditos agrícolas, la de maternidad y otras. También hemos laborado por la construcción y mejoramiento de edificios para aduana en varias localidades; por el dragado del puerto de Ponce, fijación de sueldos razonables y adecuados a la importancia de las funciones que desempeñan los jueces de la Corte Suprema y jefes de los Departamentos, celebración de sesiones de la Corte de Circuito de Apelaciones en Puerto Rico y otras.

   La cuestión del status final no preocupa, por ahora, a los hombres de estado de la Nación. Puerto Rico es un territorio ya organizado, pero no incorporado, aunque asociado permanentemente a los Estados Unidos por los vínculos indisolubles de la ciudadania, de acuerdo con una política que tiende a facilitar el complete desarrollo de su vida en todos los ordenes, bajo la influencia de las altas y democráticas instituciones que han hecho libre y grande al pueblo de Norteamerica.

   Esto es en síntesis lo que hemos deducido de las palabras y de las actuaciones de los leaders de la opinión pública americana. La cuestión del status, por ahora es considerada, pues, por estos leaders, mas como una cuestión académica, que como un problema de orden practica.

   Formemos en el Mar Caribe una comunidad democrática, libre y prospera, pacifica y progresista que rinda culto a los grandes ideales de fraternidad y justicia, nutrida en la cuna con la savia generosa de la nación descubridora, educada en la escuela democrática de la nación libertadora, formada al calor de sus propias iniciativas, forjada en el yunque del sacrificio y del propio esfuerzo y redimida por el trabajo y el estudio. Esforcemonos en dar a nuestro pueblo los instrumentos que le son indispensables para cumplir su misión providencial en América: el cultivo y la conservation del idioma histórico, la adquisición y difusión del lenguaje que es indispensable para nuestras relaciones con Estados Unidos. Hablemos a las dos Américas en su propia lengua y ofrezcamos a ellas nuestro suelo, como la arena en que las dos razas y las dos civilizaciones que pueblan el mundo de Colon pueden encontrarse fraternalmente, llevando en las manos las palmas y las olivas de la paz y del progreso.

   Ante esta perspectiva palidecen nuestras luchas políticas y los issues de los partidos se esfuman y confunden cual se confunden en la linea indicada del horizonte la azul inmensidad del cielo y le infinito azul del mar.

   Nuestras luchas partidistas pueden poner en peligro la conquista de las libertades que todos anhelamos. Por el bien de nuestro país, en aras de su felicidad, el patriotismo nos demanda que abramos un paréntesis en nuestras contiendas, que proclamemos una tregua de Dios, hasta que la cruzada que hemos emprendido a nombre de Puerto Rico culmine en una victoria que sera de todos porque no pertenecerá a ningún partido, sino a todo el país puertorriqueño.

   Sentado esto, ¿que puede separar entonces a la familia puertorriqueña en el ideal de alcanzar su plena libertad y su absoluto bienestar?... ¿prejuicios, pasiones, intereses, palabras?....

   Los dos partidos políticos de Puerto Rico, después de grandes y dolorosas divergencias, han encontrado al fin, un punto de contacto, una idea común para unir sus aspiraciones: El pleno self-government para Puerto Rico que consagra nuestra propia soberanía dentro de la soberanía de los Estados Unidos.

   Para las soluciones mas o menos lejanas del porvenir, a los hombres dirigentes del presente solo nos corresponde preparar a nuestro pueblo, dentro del ejercicio de su propio gobierno para las responsabilidades con que pueda confrontarse mañana. Nuestros descendientes y los descendientes de los hombres que dirigen los destinos de la gran nación americana, son los llamados a resolver el problema que pueda ser planteado en el futuro, de acuerdo con las condiciones que el memento y los intereses de ambos pueblos requieren Nuestra misión estará cumplida echando los cimientos del edificio que ellos los que han de continuar nuestra obra, han de terminar. ¿La Constitución?....

   La mayor parte de los preceptos constitucionales rigen en Puerto Rico de acuerdo con la decisión de la Corte Suprema de los Estados Unidos en el caso de Balzac, aun excepción de los que garantizan los jurados de acusador y de juicio.

   Todas y cada una de las limitaciones que tiene el Congreso impuestas por la constitución al legislar para los Estados las tiene también para Puerto Rico. Todas y cada una de las garantía constitucionales protectoras y garantizadoras de la libertad, rigen en Puerto Rico; y en cuanto a las garantidas del jurado el Congreso ha dejado en libertad al pueblo de Puerto Rico de establecerlas, si lo tiene a bien y han sido en efecto establecidas por la legislador, al decretar el juicio por jurado para delitos graves desde el ano 1900 y el jurado de acusación o gran jurado en el ano 1918; no existiendo inconveniente alguno para que estas garantías se extiendan a los delitos menos graves y a los casos civiles.

   Nada ganaríamos, pues, con que la Constitución fuese extendida expresamente a nuestra Isla por un acto del Congreso, y en cambio estaríamos expuestos en cualquier momento, o inmediatamente, a que la mayor parte de nuestros ingresos pasaran al Tesoro Federal, por un valor aproximado de diez millones de dolares. Nos quedaría solamente la contribución directa sobre la propiedad que se dedica totalmente ahora a los gastos municipales, después; de deducido el costo de recaudación. ¿Como sostendríamos nuestra vida muni­cipal si quitamos estos recursos a los municipios? ,-Y aun si pudiéramos privarles de estos recursos; como podríamos con tres millones de dolares que importa la contribución directa, atender a la educación publica que significa una erogación de cinco millones de dolares aproximadamente cada año, al sostenimiento de nuestras carreteras que cuesta anualmente alrededor de un millón quinientos mil dolares, a la sanidad en que se invierten aproximadamente: un millón seiscientos mil dolares y a todos los otros gastos indispensables del gobierno para garantizar la seguridad y el bienestar del pueblo? El solo efecto de la extensión expresa de la constitución federal a Puerto Rico seria la incor­poración del territorio no incorporado de Puerto Rico a la Unión, sin darnos un solo átomo mas de libertad, sin obtener mas derechos, sin alterar en un ápice nuestra vida publica, pero convirtiéndonos en cambio en una carga nacional, en un pueblo desprovisto de medios económicos para su deserrvimiento y progreso.

   No existe, pues, ahora, una cuestión fundamental que justifique la separa­ción de la familia puertorriqueña en opuestos bandos.

   La formula para una tregua en nuestras luchas, que prepare nuestras metas para afrontar sin prejuicios ni dificultades el problema del porvenir, pudiera ser esta, que desde luego no vacilamos en recomendar:

   "Consagración del gobierno propio (self-government) para alcanzar la plena soberanía de Puerto Rico dentro de la soberanía de los Estados Unidos."

   Descartado así el issue del status, de nuestra arena política podríamos dedicar nuestros esfuerzos, iniciativas y actividades al estudio y solución de los problemas sociales y económicos, y en esta magna empresa movilizar todas las fuerzas morales e intelectuales del país, sin distingos de bandería, para hacer frente a cuestiones tan importantes como las siguientes:

EL PROBLEMA AGRARIO que debe resolverse a base de una conciliación generosa que evite los latifundios y haga posible el resurgimiento de la pequeña propiedad destinada a los llamados pequeños cultivos que son grandes, sin embargo, desde el punto de vista del abaratamiento de las substancias.

EL PROBLEMA DE LA ESCUELA, especialmente en los campos, para niños y adultos, con ventajas iguales que en las urbes. Escuela elemental y de agricultura científica practica, escuela gramatical y de oficios manuales con la casa del maestro y la granja anexas.

EL PROBLEMA DE LAS COMUNICACIONES RURALES que den salida a los productos de la montana y abran regiones nuevas al cultivo intensivo y la producción y circulación de las riquezas del suelo.

EL PROBLEMA SANITARIO que se resume en estos factores: hogares propios, higiénicos y baratos, calzado para el campesino y habitós de higiene, alimentación sana y barata, saneamiento del suelo.

EL PROBLEMA DE LAS SUBSISTENCIAS Y DE LA PROTECCION DEL CAFE, que nos llevara tal vez a solicitar del Congreso la concesión a la legislatura del poder para aumentar o reducir el arancel de aduanas sobre artículos extranjeros de primera necesidad, poniendo así a nuestro alcance el medio de abrir mercado para el grano puertorriqueño mediante concesiones aduaneras a los productos de primera necesidad de las naciones favorecidas que Puerto Rico necesita para la alimentación de su población pobre.

EL PROBLEMA DE LAS FINANZAS PUBLICAS que requerirá una revi­sión completa del sistema contributivo de la Isla, con el fin de que ingresen en nuestro Tesoro amplios recursos sin gravar innecesariamente el capital y favoreciendo en lo posible a las pequeñas industrias, facilitando los medios de dar impulso a las obras públicas, mejorando las condiciones de vida del pueblo, construyendo casas-escuelas, llevando el progreso a las zonas rurales, exterminando el analfabetismo; creando la pequeña propiedad, fomentando la agricultura y las industrias del suelo, desenvolviendo los recursos naturales de la Isla, engendrando fuerza eléctrica en las regiones mas apartadas, estableciendo el regadío de las zonas áridas, investigando las riquezas minerales y formando el piano geodésico y catastral de la Isla.

EL PROBLEMA DE LOS TRANSPORTES MARITIMOS, abaratando los fletes y los pasajes, especialmente para los trabajadores. Y a este fin gestionar de la Junta de Navegación Federal (Shipping Board) que destine cierto número de buques a este servicio, así como a las expediciones veraniegas de maestros. Las expediciones de obreros al continente deberán ser organizadas y dirigidas por el nuevo Departamento del Trabajo que se crea en el proyecto en mandatario de nuestra Ley Orgánica.

EL PROBLEMA BANCARIO, que requiere la vigencia en Puerto Rico del sistema de bancos de la reserva federal.

EL PROBLEMA DE LA CIRCULACION MONETARIA que reclama medidas tendentes a facilitar dinero al pequeño industrial a plazos cómodos y módico interés y a limitar en cuanto sea posible el interés de los prestamos para facilitar la creación y fomento de nuevas industrias.

EL PROBLEMA ELECTORAL al que debe hacerse frente concediendo el derecho del sufragio, sin distinción de sexos, solamente a los alfabetos, y a aquellos electores que hayan votado en elecciones anteriores, y que por su edad no están en condiciones de aprender a leer y a escribir. Con el fin de que haya equidad en esta medida, deberán difundirse las escuelas de adultos en los campos y estimular la iniciativa privada dando el derecho de ensenar a leer y a escribir a cualquier persona que a juicio del Departamento de Educación este en condiciones de desempeñar esta misión, retribuyendo los servicios así prestados con una compensación proporcional al numero de personas que estos maestros de emergencia rediman del analfabetismo.

   Hemos mencionado solamente en este manifiesto los partidos históricos, porque el Partido Socialista surgió a la vida publica, a juzgar por las declaraciones de sus propios leaders, con solo el nombre de socialista, pero siendo de hecho una modalidad del trabajo organizado, una faz de las actividades de la American Federation of Labor en el campo de las luchas partidistas habiendo nutrido sus falanges con elementos reclutados en las filas de los partí­dos históricos. Traducidas en leyes gran parte de las aspiraciones legitimas del trabajo y dispuestos los partidos históricos a continuar la fecunda labor de elevar, dignificar y reconocer las perrogativas y demandas del obrero, la Federación Americana del Trabajo en Puerto Rico debe escoger entre retornar al puesto neutral y de balance que ocupa la American Federation of Labor en el continente, cooperar a este movimiento patriótico, o definirse claramente como un partido de clase con tendencias radicales. La cooperación, el consejo, la intervención discreta, el apoyo y las iniciativas de la American Federation of Labor así como de las demás organizaciones del trabajo, son necesarias, y aceptamos a priori para la solucion rápida, eficaz y sabia de todos los problemas económico-sociales de la Isla.
De acuerdo con lo expuesto, si la reforma de la Ley Orgánica se realiza, se impone la patriótica cooperación de todos para que tengamos éxito al implantarla. Si sucede lo que no esperamos, que el Congreso no actúe en la presente sesión convirtiendo en ley el bill de Puerto Rico, también se impone con todo imperio la cohesión de todos los puertorriqueños, la unidad de miras y de acción para insistir en nuestras demandas y hacer que nuestras aspira­ciones cristalicen en un acta del Congreso. En cualquier caso, la suspensión de hostilidades entre los partidos políticos es una necesidad del presente momento histórico.

   ¿Cual sera el procedimiento a seguir? ¿Deberán disolverse los actuales par­tidos? ¿Deberán conservar sus nombres y personalidad, concertando, sin ém­bargo, una alianza? Y en este ultimo caso, ¿como se han de designar los can­didatos? ¿Como se han de llevar a la papeleta electoral? Preguntas son estas que deberán ser contestadas por los propios partidos políticos en sus asambleas soberanas. Nosotros lanzamos la simiente de concordia y fraternidad. Cumplimos un deber patriótico, inspirándonos tan solo en el bien de nuestra tierra, sin miras egoístas ulteriores. Si la opinión publica de la Isla nos com- prende y nos sigue, la cuestión de procedimiento es accidental y de fácil arreglo. Nuestra norma debe ser: "LOS MEJORES HOMBRES PARA LOS CARGOS PUBLICOS" y nuestro lema: "TODO POR PUERTO RICO."

   Nos dirigimos a todo el país; lo hacemos no como jefes de partidos, no como leaders políticos, sino como delegados de Puerto Rico ante los poderes nacionales que han podido apreciar de cerca cual es el estado de la opinión en el continente respecto a nuestros problemas. Con perfecto conocimiento de nuestras responsabilidades ante el país y ante la historia y anteponiendo a los intereses transitorios de partido los grandes y permanentes intereses de la tierra en que nacimos, señalamos un rumbo y mostramos un camino.

   Sin reservas de ningún genero, en el amor hacia todos y con la fe de nuestra convicción, cumplimos sencillamente nuestro deber, y nos sometemos tranquilos, firmes y resueltos al fallo de la opinión publica puertorriqueña.

   ¡Que Dios ilumine la conciencia colectiva de Puerto Rico!

   ¡Y que fiel guié los destines de nuestra patria!

A bordo del vapor "Puerto Rico", el día 2 de marzo de 1924.

José Tous Soto
Antonio R. Barceló

Manifiesto del Presidente del Partido Republicano, Lcdo. Jose Tous Soto.

Publicado en La Correspondencia de Puerto Rico el 12 y 13 de marzo de 1924

A los Republicanos:

   El manifiesto conjunto suscrito por el Senador Barceló y por mi ha originado comentarios tan diversos y ha sido tan mal entendido por algunos con mis correligionarios que me siento compelido a explicar a mi Partido con toda franqueza y sinceridad los motives y fundamentos de mi actitud.

   Estadidad: ¿Esta en conflicto el manifiesto con este supremo ideal? De ningun modo. En el preámbulo de la plataforma republicana, de abril de 1920 se consigna:

   "Ideal único, perenne e inmutable del Partido Republicano: la verdadera Independencia de nuestra Patria, el reconocimiento de la plena soberanía de nuestro Pueblo, consagrada y garantizada mediante el ingreso de Puerto Rico en el seno de la familia de Repúblicas libres y soberanas que integran la asociación de estados, unidos para fines comunes, concretes y limitados, bajo la autoridad de un Congreso, elegido por los propios estados y con facultades expresa y taxativamente delegados por los mismos, en «pacto de familia» en el convenio de Unión, en la Constitución, en suma, que es el lazo federativa, el nexo que une las Repúblicas unidas, como la gravitación une los soles en las constelaciones que pueblan los espacios siderales."

   En el manifiesto se consigna:

   Consagración del gobierno propio para alcanzar la plena soberanía de Puerto Rico dentro de la soberanía de los Estados Unidos.

   ¡Quien no ve la paridad absoluta entre ambas declaraciones! Ni en una ni en otra se emplea la palabra estado, pero se define el concepto para que entendido y no simplemente aceptado sin ser entendido. ¿Es que la expresión de un ideal requiere formulas sacramentales? El lenguaje del manifiesto, er. este punto, no puede ser tergiversado ni puede prestarse a interpretación. Es diáfano y claro. Puerto Rico puede obtener su plena soberanía dentro o fuera de la Unión. Se sostiene en el Manifiesto lo primero: la soberanía de Puerto Rico dentro de la Unión federal, dentro de la soberanía de los Estados Unidos. ¿Por que no se emplea la palabra "estado"? Por no herir susceptibilidades, porque proponemos una transacción, una formula de avenencia y había que emplear conceptos de amplitud tal que pudieran ser suscritos por todos los partidos, salvando escrúpulos y evitando desavenencias y desconfianzas, sin que el uno se arrogara la victoria sobre el otro.

   Constitución: No se rechaza. Se discute la responsabilidad económica de que se extienda expresamente en tanto no podamos prescindir de los recursos de que ahora gozamos, que, en los Territorios incorporados y estados, ingresan en el Tesoro federal. En una palabra, cuando estemos preparados economicamente para que se extienda la Constitución, estaremos también preparados economicamente para la estadidad. Entonces podremos reclamar la estadidad y con ella vendrá la constitución y la incorporación. La incorporación ahora sen'a deseable si nos dejara las rentas. La incorporación, sin estadidad, la transformación de Puerto Rico de Territorio organizado no incorporado, en Territorio Incorporado, no nos da ningún derecho, ninguna libertad, ninguna garantía. La incorporación no significa otra cosa que una promesa tacita de futura estadidad. Este futuro puede ser de 58 anos como en el caso de New Mexico y Arizona o de mayor duración. No es menester pasar por las horcas cadenas del Territorio Incorporado para llegar a la estadidad. No es indis­pensable que se aplique la constitución a un Territorio antes de admitirsele como estado. Texas paso de República independiente a estado de la Union. California paso de un gobierno militar, sin constitución ni incorporación (1846-1848) a estado de la Unión (1848). ¿Seria deseable, repito, la incorporación del Territorio ahora? Si; si pudiéramos conservar las rentas. ¿Hay alguna formula para ello? Creo que la hay. La sometí al Presidente, a los Comités del Senado y la Cámara, al Secretario de la Guerra, al Jefe del Bureau de Asuntos Insulares. Esta en estudio por estadistas y legisladores versados en materias constitucionales. ¿Sera viable? No puedo asegurarlo. Si lo fuera, estoy seguro que la coalición, fusión, inteligencia o como quiera llamarsele, de los Partidos Políticos, la aceptarían de buen grado, siempre que tuvieramos el control de nuestras rentas. Perder estas es perder los medios indispensables de prepa­ración para la propia soberanía, para la estadidad. Rechazar la elección de gobernador, si no viene unida a la constitución, significa resignarse a no tener un gobernador electivo por el Pueblo hasta de aquí a 50 anos. Todas nuestras rentas públicas son federales excepto la contribución directa sobre la propiedad. La tasación actual de la Isla es de ($300,000,000.00) trescientos millones de dolares, al uno por ciento son tres millones de dolares. Necesitamos para nuestros gastos insulares ahora $12,000,000, y para los municipios tres millo­nes, total quince millones. Tendríamos que esperar a que la tasación de nuestra propiedad llegara a mil quinientos, o sea cinco veces su tasación actual para reclamar la extensión expresa de la constitución, prescindiendo de las rentas federales. Y para entonces podríamos pedir no la incorporación como Térri­torio, sino como Estado. Si hubiere inconveniente y prejuicios contra la esta­didad, que si los hay en algunos hombres público, los habrá también contra la incorporación del Territorio que es la promesa tacita de estadidad. Desde que la promesa de independencia a Filipinas ha dado tanto que hacer a la Nación, los hombres públicos Americanos no quieren hacer promesas de futuro status, sino esperar que los acontecimientos impongan la solución al problema. La cuestión para nosotros es prepararnos y después reclamar lo que nos pertenece, invocando los precedentes, nunca desmentidos, de la historia política de América. En la fuerza de estos precedentes, en la virtualidad de las instituciones democráticas de la Nación, en nuestra ciudadania, tenemos la promesa implícita de estadidad, sin reclamar la constitución que nos costaría 5 de diez millones de dolares. El problema, para mi, se resume así: "Cons­titución con rentas, Estadidad como ideal" como solución del futuro, la sola lógica y posible, pero no por posible y lógica fácil de lograr. Es pendiente mas agria, si las circunstancias no nos ayudan, como ayudaron a Texas y Califor­nia. Para subir esta pendiente, venciendo obstáculos: distancia, lengua, ran. costumbres, prejuicios, necesitamos la conjunción de todas las voluntades al común esfuerzo. ¿Podemos quejarnos de que nuestro ideal, sin dejar ce nuestro, sea de otros también? Si en verdad es nuestro ideal, vengan en hora a compartirlo y a impulsarlo otros brazos de hermanos, otras voluntarios y otros corazones. Solo podríamos tener celos de que otros se cobija bajo nuestras tiendas, considerando la soberanía de nuestro Pueblo en la Unión, no como ideal que aspiramos a convertir en realidad, sino como bar de combate, de partido. Nuestro manifiesto, al ser aceptado por los partidos. hará de una bandera sectaria la bandera de todo el Pueblo; del ideal del Partido, el ideal de Puerto Rico. ¿A que mayor gloria puede aspirar nuestro; partido? Así triunfamos con el ideal ciudadania, así triunfaremos con el ideal estado.

   Se que es duro hacer que un Partido despierte de un ensueño. Hemos hecho de la Constitución un símbolo, algo sagrado, casi místico. El manifiesto es una sacudida al Partido Republicano para que abra los ojos y vea claro el problema. Es iconoclasta, destructor de espejismos. El párrafo referente a la constitución es todo mio. El señor Barceló lo hubiera suprimido por su gusto. Yo soy el solo responsable. La profanación fue perpetrada por manos republicanas. Peque de falta de tacto y diplomacia. Lo reconozco, pero no lo deploro. Era menester decir la verdad brutal y desnuda. Dicha esta. No hay por que desesperarse. Aun si fuéramos economicamente independientes, aún si nuestro analfabetismo fuera de un veinte por ciento solamente, aun si la na­ción estuviera dispuesta a admitirnos en el seno de la federación, no lo haría sin que el Pueblo de Puerto Rico lo pidiera....

   ...Los republicanos somos solo una fracción del Pueblo y no podríamos jamas realizar nuestro ideal, sin hacer antes que este fuera el ideal de todo el Pueblo. Esto es lo que se propone el Manifiesto. Deseo ser completamente franco. Si después de preparado el pueblo de Puerto Rico, toca a las puertas del Hogar Nacional y las halla cerradas sistematicamente por el prejuicio, nuestro único digno camino sera formar un hogar separado y libre. Esto no lo dice ni tiene que decirlo el Manifiesto. Lo digo yo al Pueblo Republicano porque deseo confesarme ante el. Pero debo anticipar que no creo que nos confrontemos con esta alternativa en el porvenir. Mi parecer es que la Nación buscara y encontrara una formula de manera que para la admisión en la Unión Federal de territorios seguros en el curso de su expansión territorial y en la adopción de esta formula, nosotros debemos tomar la iniciativa. A mi juicio, la constitución habrá de enmendarse concediendo facultad al Congreso para admitir estados discontiguos, a base de una constitución formada por el pué­blo de esos estados en Asamblea constituyente, que, una vez aprobada por el Congreso, no podrá revocarse, ni alterarse por éste (soberanía) garantizando a dichos estados una forma republicana de gobierno o pleno self-government, pero exceptuando en todo o en parte a los mismos de la operacion de las leyes fiscales de los Estados Unidos (autonomía económica) y concediéndoles la misma representación que a los demás estados, en el Senado y Cámara Baja con voz en todos los asuntos y voto solamente en los que afecten a sus respectivos estados. Esta seria una feliz amalgama del sistema ingles en sus dominios y Commonwealths de Canada, Australia, New Zealand y Confederation de Africa del Sur y del sistema federativo americano, impuesta por las condiciones especiales de la expansión de la nación fuera de sus limites geográficos. Este siste­ma podría resolver no solo el problema de Puerto Rico, sino los de Alaska, Hawaii (territorios incorporados), Filipinas y acaso Cuba, Santo Domingo, Haiti y todas las islas del Caribe. Este no es el estado no incorporado (sin soberanía ni representación) ni el estado libre asociado (que significa lo mismo) sino el estado soberano incorporado, de forma especial, que no podrá existir en el derecho publico nacional, en tanto no se enmiende la constitucion. Esta formula cabe dentro de los términos del manifiesto: "Plena soberanía de Puerto Rico dentro de los términos de la soberanía de Estados Unidos." Lo declaro así, sin tener necesidad de declararlo, porque deseo ser escrupulosamente sincere y franco.

   ¿El proyectado pacto con el Partido Socialista? Lo preconice en el año de 1920, como una solucion desesperada cuando el Partido Unionista agitaba a los vientos la bandera de la independencia. Lo propague, de nuevo en 1923, porque la ley del movimiento adquirido, la ley de la inercia, ejerce también su imperio en las colectividades; pero serias dudas acerca de la conveniencia de tal inteligencia para la salud del País y del Partido habían asaltado mi conciencia. En noviembre 18 de 1923 el Comité Territorial del Partido, en vista de la actitud pasiva del Senador Iglesias en la cuestión, adopto un acuerdo unánime, que yo, como jefe del Partido, transmitír al Honorable Roberto H. Todd al emprender este viaje hacia el continente, requiriendo al señor Iglesias para que resolviera inmediatamente.

   El señor Iglesias no contesto nada satisfactorio al señor Todd. Regreso aquel a Puerto Rico de su primer viaje a Estados Unidos y nada hizo por poner termino a esta situación ambigua. Por el contrario, hizo declaraciones antipactistas en un interview con El Mundo. Fuimos a Washington y tampoco pude conseguir una respuesta definitiva del líder socialista. Fiel esperaba siempre, como precedente indispensable para el pacto, una ley del Congreso autorizando a los candidatos para figurar en mas de un ticket. La idea era conservar la personalidad y el nombre del Partido Socialista. Esta enmienda fue siempre imposible, y hace tiempo el señor Iglesias esta convencido de ello. Yo nunca creí en la posibilidad de la misma. El tercer ticket implica la desaparición de los Partidos Republicanos y socialistas como partidos reconocidos y la del Republicano como Partido principal con derecho a designar inspectores y secretarios de colegio. El Partido Socialista aspira a suplantar al Partido Republicano en su puesto histórico de partido, relegandolo al puesto secundario de tercer partido y acaso de partido por petición. Esto trata de conseguirse impulsando la coalición inconsultamente, sin previo convenio de bases, sin acuerdo sobre el procedimiento a seguir creando intereses, encendiendo, pasiones, cogiendo a los hombres en la vorágine partidarista, cegados por los prejuicios, es hacedero, llevar los candidatos republicanos al ticket socialista y conseguir con este cebo los votos republicanos para la papeleta socialista. El resultado seria que en el cómputo electoral el Partido Socialista aparecería con un minero de votos que no tiene cual ya sucedió en 1920, dando a la Nación la impresión de un avance enorme en las ideas radicales que allá se estiman como perniciosas y disolventes de las instituciones democráticas y el Partido Republicano desaparecerá del campo político cubierto de vergüenza y oprobio. Si la coalicion republico-socialista triunfara, el triunfo seria estéril para la coalición, porque el Gobierno de Washington no lo reconocería con derecho a participar en las funciones ejecutivas y judiciales. con esa coalición? Algunos hombres, tal vez sin otro merito que rías de agitadores electorales. (¿Que perderíamos? El nombre y el Partido, la estimación de la nación; aún mas, el retroceso en nuestra política; la negación del derecho de elegir nuestro propio sola posibilidad del pacto, puede determinar que el Congreso se ha de conceder al Pueblo de Puerto Rico el derecho de elegir su propio eraso porque tendría el temor de que resultara electo un elemento radical. He dicho que no tengo prejuicios contra las soluciones avanzadas. Lo he dicho muchas veces. Declare que reconozco el valor intelectual de Iglesias, de Prúdencio Rivera, de Alonso, de Bolívar Pagan, de muchos leaders del socialismo. Declaré que reconozco la misión redentora de "The American Federation of Labor" y acepto su cooperación y consejo. Declaro que aceptaría de buen grano y propulsaría las candidaturas de sus hombres capaces, preparados y savios como factores del obrerismo, del trabajo organizado, de la evolucion. También pero al propio tiempo debo reclamar que todo marinaje con el Partido Socialista envolvería al Partido Republicano, como ya lo envolvió en el año 1920 causa del pacto malogrado por culpa de los socialistas, en el anatema ante la nación ha lanzado sobre estos. Confieso que soy culpable de haber avanzado esa situación. Reconozco mi culpa y para lavarla es que intento detener este partido al borde mismo del precipicio. Yo no hubiera avanzado, a la lección por lo sucedido en el ano 1920, sin haber antes convenido las bases de la inteligencia, salvando siempre el escollo de llevar al electorado República: desaparición, a poner la cruz, bajo la "Antorcha", repudiando el "Aguila" Ahora después de orientado en Washington, después de pesar la responsabilidad de una coalición heterogenea que ha dado resultados tan amargos donde siquiera que se ha experimentado; ahora que el Partido Unión de Puerto Rico há arraigado su bandera de independencia y nos tiende el ramo de olivas noble y patrioticamente, ahora que ellos y nosotros tenemos el ideal común del pleno gobierno propio y el mediate y lejano de la soberanía de Puerto Rico desde la soberanía de los Estados Unidos, la lógica, el patriotismo, las conveniencías, la salud del Pueblo, todo nos señala el camino que, seriamos ciegos é insensatos, si no siguiéramos engañados por prejuicios, pasiones, odios, rencores cuerdos del pasado, temores de engaños y mas que nada por vanas palabras.

   Criterio de la Corte Suprema de los Estados Unidos.

   Traduzco y transcribo los párrafos del caso de Balzac vs. Porto Rico, resuelto unanimemente (66 Law Ed. 621) que demuestra lo que yo expongo bajo el epigrafé "Constitution". No soy yo quien habla, es el mas alto Tribunal Nacional. Podemos deplorar ese fallo, pero no desesperarnos. Nuestro deber es buscar un camino, una solucion, y no dar coces contra el aguilón.

   "Los Estados Unidos han sido liberales al conceder a las islas adquiridas por el Tratado de Paris, la mayor parte de las garantías constitucionales, pero han sido celosos en evitar la imposición del sistema de jurado a Países de origen español y de legislación civil (civil law) a menos que ellos lo deseen. No podemos inferir intención alguna de apartarse de esta politica de la concesion de la ciudadania americana a los portorriqueños, explicable por el deseo de colocarlos como individuos, en condiciones de igualdad absoluta con los ciudadanos del continente (homeland), asegurarles mas segura protección con­tra el extranjero (the world) y darles la oportunidad si desean trasladarse a los Estados Unidos propios, sin necesidad de naturalización, de gozar aquí de todos los derechos políticos y de cualquier clase. No necesitamos ocuparnos de otras consideraciones que nos compelen a no inferir de actos facilmente explicables por otros motivos, la intención de incorporar en la Unión, estas distantes comunidades ultramarinas, de diferente lengua y origen que las de nuestro pueblo del continente. La incorporación ha sido siempre un paso y paso importante hacia la estadidad. Sin la menor intención de intimar una opinión acerca de la sabiduría de esta política, porque esa no es nuestra misión, es razonable asumir que cuando tal paso se de, sera comenzado y to­rnado por el Congreso deliberadamente con una clara determinación de su propósito y no dejando el asunto a meras inferencias e interpretaciones.

   "La Constitución de los Estados Unidos esta en vigor en Puerto Rico como lo esta cuando y en donde el poder soberano del gobierno se ejerce. Esta no solo ha admitido sino declarado enfaticamente por esta Corte en todas sus opiniones autorizadas sobre los «issues» surgidos en los casos insulares y especialmente en Downes vs. Bidwell y en el caso de Dow. La constitución, sin embargo, contiene concesiones de poderes y limitaciones de los mismos, que por la propia naturaleza de las cosas, no son aplicables siempre ni en todos los casos y el verdadero issue en los casos insulares no fue si la Constitución fue extendida a Filipinas y Puerto Rico cuando fueron ocupados sino cuales de sus disposiciones constitutivas de limitaciones al ejercicio de los poderes legislativos y ejecutivos de la nación son aplicables al desenvolverse dentro de nuevas condiciones y necesidades. Las garantías de ciertos derechos personales fundamentales declarados en la Constitución, como por ejemplo que ninguna persona podrá ser privada de su vida, libertad o propiedad sin debido procedimiento de ley, tuvo aplicación desde el principio en Filipinas y Puerto Rico."

   Necesidad de la Conciliación

1.    ¿Hay necesidad de estar en lucha? ¿Hay issues que nos separan? ,.Vemos los problemas públicos con un criterio distinto? No. Pues entonces huelga la división en partidos. Estos se justifican solamente cuando existen grupos de hombres de Credos políticos diferentes, de puntos de vista distintos en materias sociales y económicas. La pasión y el prejuicio y el odio y los intereses personales no pueden servir de pretexto, no deben servir de excusa, para luchas estériles, enervadores de energías y lesivas a los altos intereses públicos.

2.    Hay coincidencia de soluciones remotas y próximas.

3.    La unión de voluntades, la cohesión de los Portorriqueños es indis­pensable para alcanzar el Gobernador electivo y para que sea un éxito la reforma, y la reforma y el éxito de la misma son indispensables para que una vez preparados economicamente y educativamente para la estadidad no se nos ponga el reparo de nuestra falta de experiencia en el self government. Si para entonces hemos ejercitado con éxito la prerrogativa de elegir gobernador, habremos demostrado nuestra suficiencia en la escuela de la democracia, practicando esta al igual que los estados cuya forma interior tendrá nuestro gobierno con el Gobernador electivo. ¿Como, pues, a pretexto de defender el ideal de la estadidad futura se puede rechazar el poder de practicar la estadidad en el presente? Aberración mayor no puede concebirse.

4.    Porque las divisiones políticas determinan el alejamiento de hombres capaces y buenos de la cosa publica.

5.    Porque la vorágine política hace subir a la superficie el sedimento de los bajos fondos con detrimento del buen nombre del País.

6.    Porque la división en banderías nos cohibe abordar los problemas económicos-sociales dándoles una solución justa.

7.    Porque la división política acarrea la transigencia, el compadrazgo, y hasta la complicidad en actos reprobables, para no comprometer el éxito comicial.

8.    Porque necesitamos todas nuestras fuerzas vivas para abrir paso a nuestra independencia político-económica bajo la soberanía de América y redimir nuestra población obrera, sobre todo la campesina, de la servidumbre, de la ignorancia, las enfermedades y el pauperismo.

9.    Porque tenemos un programa que cumplir que presentamos a la con­sideración del Pueblo con soluciones concretas y posibles.

10.    Porque la salud y la felicidad de nuestra tierra lo exige.

   Garantías del pacto: Reunidas las asambleas o convenciones de los partidos cada cual puede designarse una comisión de siete y esta discutir y convenir el programa, y los detalles para efectuar la fusión o la coalición.

   Mi idea del asunto, que comparte el señor Barceló, es que acordado que fuere el programa las convecciones de los partidos deleguen la plenitud de sus poderes en un organismo directivo, compuesto de siete Republicanos y siete Unionistas (uno per cada distrito), que estos designen un un décimo quinto miembro; que los quince designen tres directores que formaran el co-mite ejecutivo de la coalición o del nuevo Partido, así como el cuerpo de quin­ce sera el Comité Territorial o Central. Este designara a su vez comités locales en cada pueblo y si a bien lo tiene en cada Distrito Senatorial, Distrito Repre­sentativo y Distrito Judicial, dictara reglas sobre el modo de elegir candidatosodo lo atanedero al procedimiento electoral, quedando en suspense o anuladas (según fuere el caso de coalición o fusión) todos los organismos de cada partido. El Comité directivo hará un llamamiento a la "American Federation of Labor," al Pueblo trabajador y a sus leaders para que se sumen al movimiento, dejando a la puerta el nombre socialista y cuanto ello signifique y concertarse con ellos la representación y participación que debe darseles equitativamente en este movimiento. Y ha quedado bien entendido entre el Senador Barceló y el que habla que la inteligencia se efectuara a base de igualdad absoluta entre Republicanos y Unionistas y que la participación de uno y otro partido en la administración así insular como municipales sera determinada sobre la misma base de igualdad.

   ¿No es utópico pretender acabar con los partidos? ¿No son necesarios? ¿Como se podrá mantener la cohesión de este conglomerado? En mementos de peligro siempre se han dejado a un lado las diferencias de credo y opinión por los hombres de todo el universo para acogerse a un solo ideal, para dar calor e impulse a un propósito noble y grande. En el seno de la Legislatura, desde el ano 1925, al 1928 se delinearan los partidos del porvenir, el uno avanzado, el otro moderado, con issues practicas, issues sociales y económicos, no separados por cuestiones metafisicas casi, por prejuicios, por pasiones, por juegos malabares de palabras, por intereses egoístas.

   Entre estos nuevos partidos habrá diferencia de pareceres, pero no falta de cordialidad y simpatía. Podrán entenderse en las grandes cuestiones públicas. Serán factores educativos del Pueblo y no factores de disolución de vínculos fraternales.

   Reconocerán los méritos de los hombres y sus deméritos. Castigaran y premiaran. Émulos en el progreso y la moral pública, su labor sera grande y fecunda.

   Este es mi sentir y pensar, sincero y hondo. Nada gano con que triunfe la idea que propago. Mi egoísmo me dictaría impulsar la coalición contraria. Mi deber patriótico me ordena imperativamente decir a mi País la verdad tal cual la ve mi conciencia. Cuando impulse el entendido repúblico-socialista arriesgue mi bienestar económico, y lo hice así resueltamente, creyendo servir a mi partido. No se que arriesgo ahora. Sea lo que fuere, lo arriesgo en holocausto a mi País y a mis descendientes, con animo tranquilo y decidido. ¡Que Dios nos ilumine a todos!

José Tous Soto

Martínez Nadal se pronuncia en contra de
la Alianza

Publicado en La Correspondencia de Puerto Rico el 17 de marzo de  1924.

   "Si el Pacto Unio-Republicano se efectúa, Yo Recogeré el Ideal Republicano, Lo Tremolaré por la Isla, y Cobijare Bajo El, A Cuantos Honradamente Aman Nuestros Principios," dijo en Cayey Martínez Nadal.

   Amplios detalles de la reunión celebrada ayer por el Comité Territorial Republicano en la Ciudad de Cayey. — Los incidentes de la Sesión. — La solución Sánchez Morales determina la convocación de una Asamblea Extraordinaria el día 20 del entrante mes de abril en la Ciudad de Mayagüez.

   Desde las primeras horas de la mañana de ayer, la ciudad de Cayey, ofrecía un movimiento inusitado a la vista de sus habitantes y de cuantos llegaban a dicha población.

   La Dirección del Partido Republicano había acordado la celebración en aquella ciudad, de la sesión importantísima en que iba a ser considerado el Manifiesto del Presidente del Partido, señor Tous Soto, tan combatido en estos pasados días por los que creen que es finalidad contraria a los intereses del Partido Republicano.

   En uno de los salones de la Escuela Muñoz Rivera se debía celebrar el aludido acto político. Los alrededores de esta Escuela se hallaban atestados de gente que deseaba presenciar los incidentes de la reunión. Llegados al salón todos los miembros que integran el Territorial, tanto los propietarios como los suplentes, se abrió el acto, designándose para Presi­dente al venerable Dr. Santiago Veve, y para Secretario al señor Géigel.

   El señor Tous Soto se levanto y pronuncio un magistral discurso, haciendo historia detallada de su labor como Presidente del Partido cerca del líder socialista Santiago Iglesias para ver de llegar a un entendido con éste para ir unidos a las elecciones, sin que en ningún momento el líder socialista le diera una respuesta decisiva sobre el asunto.
Cito casos en que el señor Iglesias había trabajado en Washington para ver de reformar la Carta Orgánica nuestra en sentido favorable a las finalidades que persigue su Partido, sin que hubieran tenido otro resultado estas gestiones, que el haber recibido una negativa rotunda a tales pretensiones.

   Se extendió en largas consideraciones sobre los fines que persiguen los socialistas juzgandolo perjudicial para los intereses republicanos y dañino para los de la Isla. Afirmo que en Estados Unidos y ante las autoridades administrativas de la nación, el Partido Socialista no tenia simpatía alguna, pues se le consideraba como lesivo a los intereses de la nación aquí. Hizo historia de la acción realizada por el Partido Socialista en las ultimas elecciones en que retardo sus resoluciones para con el Partido Republicano, hasta el extre­mo de comprometer seriamente la lucha comicial para la colectividad republicana, pues tal actitud puso en peligro la inscripción de las candidaturas republicanas. Aseguro que era perniciosa la propaganda política del Partido Socialista y que el Partido Republicano, borrado del programa unionista el ideal de independencia, podía y debía unirse a éste, pues ambos querían ahora la americanización de la Isla.

   Se refirió al hecho de haber tenido dudas espirituales, muy razonables por cierto, antes de partir para Washington formando parte de la Comisión de la Legislatura, pues temía que sus correligionarios de El Tiempo, una vez ausente él de la Isla le atacaran e hicieran llegar hasta Washington los ecos de una propaganda en su contra. Que por esto había consultado el asunto con el Dr. Gomez Brioso a quien hizo participe de sus dudas y a quien propuso llevar el caso al referéndum del Partido, para no dar lugar a que la duda suya fuera una realidad mas tarde. Que el Dr. Gomez Brioso le convenció de que debía ir a cumplir su deber seguro de tener el endoso de todos los republicanos.

   Y a pesar de esto, en El Tiempo se dio a la publicidad un articulo titulado Un valiente, en el que se cristalizaba la duda suya respecto a la conducta de sus correligionarios en dicho diario, pues en ese articulo se trataba de poner en ridículo a la Comisión y muy especialmente a los comisionados republi­canos.

   Se extendió luego sobre el ambiente propicio existente en Washington para una legislación favorable a la aspiración del país, si éste persistía unido en la demanda. Hablo de la conveniencia del pacto Unio-republicano, seguro de la buena fe de los unionistas y de que con ello se servirán los patrios inte­reses y se daría un espectáculo dignificante ante Estados Unidos, por la unanimidad de opinión y por la solidaridad política para la consecución de aquello que nos era mas caro.

   Se ocupo extensamente de los socialistas, y de los resultados contrarios que habrán de traer al país una coalición con ellos, caso de que esta pudiera salir triunfante en los comicios ratificando lo dicho por el en su manifiesto a los republicanos de que el triunfo de esa coalición no seria reconocido en Washington, exponiendo al país a serias medidas por parte de los administradores nacionales, que considerarian ese hecho como una amenaza para sus intereses aquí.

   Largo y contundente fue el discurso del Presidente del Partido Republi­cano. Es una lastima no poder dar en totalidad éste magistral discurso del "líder político citado, pues le consideramos como la mejor pieza oratoria suya, "a mas documentada, la mas razonada, la mas expositiva en hechos y la mas convincente por su irrefutable lógica.
Un largo y entusiasta aplauso hubo de acoger las ultimas palabras del señor Tous Soto, cuando afirmo que el estaría siempre junto a los suyos sea cual fuere la resolución del Partido sobre el asunto sometido a debate.

El discurso de su Vicepresidente:
  
   El Lcdo. Rafael Martinez Nadal se levanto seguidamente para consumir el turno en contra que tenia solicitado.
Y hablo por espacio de dos horas el ilustre amigo y compañero rebatiendo el discurso del señor Tous Soto, y afirmando que un pacto con las listas era lo que el pueblo portorriqueño estaba pidiendo, era lo quería y era lo que habría de dar frutos benéficos al Partido Republicano.

   Y hablo de una proposición que presentaría a la Asamblea justo el señor Iglesias a nombre de los socialistas, para el pacto de referencia.

   Ataco duramente al señor Tous Soto, llegando a la ironía cuando los sacrificios realizados por el Jefe en favor del partido, y del enorme que pesaba sobre sus hombros.
Se refirió a hechos realizados por la Unión de Puerto Rico contra correligionarios suyos que habían sido perseguidos tenaz y activamente por el hecho de ser buenos y leales republicanos, considerando en verdad un imposible el hacer un pacto con los que de tal manera habían procedido contra del Partido Republicano.

   Afirmo que la Unión seria derrotada por los republico-socialistas y que no era justo que ahora que estaba próximo un tan bello triunfo para el partido, éste fuera a hacer un pacto con su eterno enemigo para compartir el triunfo. Aseguro que los socialistas serian leales al pacto, y que respecto a prejuicios existentes en Washington contra dicha colectividad, no era que debía preocupar a los republicanos, pues en las democracias manda el pueblo y éste había decidido en Puerto Rico hacer su soberana voluntad así que para ello tenga que hacer consulta alguna con los dirigentes de la administración­nistration nacional.

   Se extendió en consideraciones acerca de la labor de la legislatura, en el que concernía a los actos del poder Ejecutivo, en que se habían realizado actos contrarios al Partido Republicano. Según el entendido con los socialistas, el Comisionado a Washington sera republicano, republicanos y socialistas votaran por un tercer ticket electoral dejandose a voluntad de asambleas de ambos partidos acordar las insignia < electorales y trabajar para que se extienda a nuestra Isla la Constitution Na­cional, asi como laborar por una Iegislaci6n obrera compatible con nuestra forma actual de gobierno.

   El señor Martinez Nadal manifesto que la disciplina politica terminando allí donde la conciencia individual se sentia asqueada o lesionada, y que el se oponia al pacto Unio-republicano, y anunciaba no aceptarlo si tal era la reso­lution del territorial o de una asamblea del partido, pues el ideal republicano seria recogido por el y lo tremolaria por todo el pais llamando a su lado a los buenos republicanos para mantenerlo en toda su integridad y en toda su pureza.

Otros Discursos:

   Luego hablaron por turno los señores Gómez Brioso, Todd, Becerril, siendo sometida a la consideración del Territorial la Resolución del señor Sánchez Morales conocida ya de nuestros lectores, para hacer pacto con los unionistas invitando a la vez a los socialistas.

   El señor Martinez Nadal suscitó la cuestión de orden minifestando que el Comité Territorial carecía de facultades para considerar la fusión propuesta por la Resolución de referencia. Se suscitó una discusión tomando parte en ella el señor Sánchez Morales, Valdejulli, Tous Soto y Becerril, resolviendo el asunto el Dr. Veve como Presidente declarando con lugar la Resolución y proponiendo la convocación de una Asamblea Extraordinaria del partido para dentro de treinta di'as, debiendo tener efecto la misma en la ciudad de Mayagüez.

   El ilustre Dr. Veve cerro el acto como a las siete y media de la noche, con un patriótico discurso, que fue recibido con delirantes ovaciones por los allí congregados.

   El Presidente, señor Tous Soto, recibió un voto de confianza y de gracias por su labor en Washington.

   Al darse comienzo a la sesión se dio lectura a un telegrama del Presidente del Partido Unionista, señor Barceló, dirigido al Comité Territorial, invitándole al pacto con la Unión para bien de la Patria.

   La mayoría del Comité Territorial se mostraba partidaria del señor Tous Soto, según se probo con el endoso de sus miembros a la Resolución del señor Sánchez Morales.

Se funda el Partido Republicano Puro


                                           Extractos del libro Rafael Martínez Nadal: Su Vida por Teofilo Maldonado*


(El nacimiento del Partido Republicano Puro, la fundación de la Alianza Puertorriqueña y su rompimiento con Tous Soto, es expuesto por el mismo Martínez Nadal, de la obra citada en los párrafos que reproducimos a continuación):

   Se celebro en Mayagüez la Asamblea del Partido Republicano Puertorriqueño, el 4 de mayo de 1924, con el objeto de sancionar el pacto del señor Tous Soto con el señor Barceló y crear política y jurídicamente la Alianza Puertorriqueña. Fue una asamblea borrascosa en la cual Tous Soto, ayudado por el gobierno de Towner, por el partido Unionista entonces en el poder y por sus jefes de departamentos, apelo a los medios mas reprobables corruptos para sofocar la rebeldia de los republicanos que fervorosamente defendían sus ideales políticos. Desde el soborno a la coacción, no se economizo nada por el señor Tous Soto para el logro de sus propósitos. La ciudad de Mayagüez, en un perímetro que todas las calles que rodeaban por los cuatro costados al Auditorium de los Padres Redentoristas fue tomada por la policía militarmente. No se permitía por el Capitán Berreteaga y los jefes y guardias a sus ordenes, la formación de grupos de mas de dos personas por los alrededores del Auditorium. Cualquier ciudadano de cualquier país libre que hubiese transitado por aquellas calles durante los dias de la asamblea, con toda seguridad que hubiera pensado que estaba en un pais en pleno estado de guerra y no en un pueblo regido por las democráticas instituciones de los Estados Unidos de América.

   Las entradas del público a la asamblea fueron controladas por el señor Tous Soto y se despachaban por el Lcdo. Manuel Marín en su Farmacia en la calle de La Salud, entregándose solamente a los que fueran partidarios de las maniobras de Tous Soto. Fue muy difícil obtener algunos boletos para los amigos nuestros que, por no ser delegados, necesitaban un pase para entrar en el salón de deliberaciones. Hecho insólito nunca visto en las Asambleas del Partido Republicano Puertorriqueño, que siempre las celebro públicamente, a plena luz, permitiendo acceso a todo el mundo, sin privilegios de clase alguna.

   Muchos delegados en aquel río revuelto pescaron puestecitos del Gobierno para si o para sus familiares; otros obtuvieron traslados de jefes de la policía, cabos o guardias; a otros se les ofreció carreteras y obras en sus distritos; a otros se les amenazo con ejecutarles hipotecas de sus pequeñas fincas o de sus hogares y alguno hubo que se vendió por un carguito y una maquina de escribir. Y así en esta forma tan "pulcra" tan "limpia," y tan 'democrática" y tan "patriótica," consiguió Tous Soto ahogar en una asam­bléa la santa rebeldía de los republicanos ortodoxos.

   Después de largas deliberaciones e intentos de rendirme con ofertas de candidaturas para senador por acumulación y de colocarme en San Juan un Juez de Distrito escogido por mi personalmente, que como es natural fue­ron con indignación rechazados, llego la trágica madrugada de la votación final sobre el asunto culminante del pacto con el Partido Unión de Puerto Rico. Fuimos derrotados, y en aquel instante solemne me levante del asiento, que ocupaba en el proscenio y sin pronunciar palabra alguna baje al pasillo - tome la salida de la asamblea. Como por un resorte se levantaron mas de sesenta delegados  que  me siguieron lanzando al aire gritos de protesta contra la ignominia que acababa de consumarse. Alguien grito: "A la Logia Washington," y hacia allí nos encaminamos don Manuel F. Rossy, el Dr. Gómez Brioso, Don Roberto H. Todd, don Ramón Córdova, los Barbosa, en total unos cincuenta y cinco delegados, los que una vez reunidos discutimos sobre la acción que debería tomarse en aquellos momentos grávisimos y solemnes en defensa de nuestros ideales políticos culminando nuestras bré­ves deliberaciones en la decisión de constituir un nuevo partido político a base de la plataforma del Partido Republicano Puertorriqueño y con el nombre de Partido Republicano Puro.

   Jamas he vivido sesenta minutos de mas emoción que los que viví en aquel doloroso amanecer bajo los tintes sombríos de una cardeña alborada. Los rostros de los hombres jóvenes y de los hombres viejos allí reunidos estaban contraídos por el dolor y el coraje. Hubo instantes en que sobre los bigotes encarnecidos de aquellos gloriosos veteranos vi como brillaba a los reflejos de la luz el temblor de una lágrima, se inicio inmediatamente una colecta para atender los primeros gastos de la formación del nuevo partido político, y al efecto se puso un sombrero sobre la mesa a cuyo alrededor estábamos y generosamente los delegados allí presentes empezaron a vaciar sus bolsillos en el fondo de la copa del sombrero. Hubo un minuto de suprema emoción. Se acerco a la mesa un humilde correligionario de Juncos, que allí vive, de apellido Morales, que había ido a la asamblea cambiando de camión en camión porque no tenia recursos para el viaje, que durmió al raso en Mayagüez durante las tres noches que duro la Convención, y llorando nerviosamente me dijo: "Don Rafa, no tengo una peseta con que contribuir a esa grande obra que empezamos y este es mi dolor y por esto son mis lágrimas ponga siquiera un dolar por mi: usted sabe que esta tarde en la asamblea le ofrecí lo que un hombre mas quiere, la libertad y la vida, y usted rechazó la oferta."

   Aquella misma noche, momentos después de constituirse el Partido Republicano Puro, Martínez Nadal, hablaba en Yauco y organizaba allí el comité local del nuevo partido. Una campaña intensa, incesante y activa lo llevo por toda la isla, organizando con sus amigos el nuevo partido Republicano Puro, con el cual llego al poder, finalmente, en coalición con el Partido Socialista.

   En las elecciones de 1928 volvió Martínez Nadal a las elecciones con su partido Republicano Puro (Constitucional Histórico) coaligado al Partido Socialista, obteniendo la Coalición entonces ocho asientos en el Senado In­sular y 18 en la Cámara Baja.

   Después de las elecciones de 1928, en 1930, vino el rompimiento entre los sectores de la Alianza Puertorriqueña, y se formo en la Legislatura el "Grupo de Buen Gobierno," ocasión en la cual se le ofreció a Martínez Nadal la presidencia del Senado, proposición que rechazo. Del "Grupo de Buen Gobierno," bajo el cual se organizaron las Cámaras Insulares después de rota la Alianza Puertorriqueña, surgió, mas tarde el Partido Unión Republicana, que quedo constituido el 21 de enero de 1932. Los críticos políticos e históricos atribuyen a la habilidad del Dr. Leopoldo Figueroa el acercamiento y la fusión final entre Aliancistas y Puros, constituyendo la Unión Republicana. El 14 de febrero de 1932, don Rafael Martínez Nadal fue elegido por unanimidad Presidente del nuevo Partido, la Unión Republicana.

   Martínez Nadal gestiono, entonces, que la nueva Unión Republicana reanudara el Pacto coalicionista con el Partido Socialista y esta nueva Coalición fue a las elecciones de 1932, derrotando al Partido Liberal. El lunes 13 de febrero de 1933, don Rafael Martínez Nadal fue electo Presidente del Senado Insular.

* Maldonado, Teofilo, Rafael Martinez Nadal: Su Vida, S. 3., Imprenta Venezuela, 1937, pags. 38-42.

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